Ruido Vivo

Bring My Nrmal: Así estuvo el primer del Nrmal 2017

El festival Nrmal es posiblemente el más ecléctico entre toda la variedad de eventos musicales masivos en la CDMX hasta ahora. Dentro de lo selectivo y under que podría parecer, uno puede encontrar una gran variedad de propuestas y experiencias sonoras que van desde el high energy hasta el post punk, pasando por el rock psicodélico y un tanto de Trash.

La octava edición del festival Nrmal se llevó a cabo en el Deportivo Lomas Altas el pasado 11 y 12 de marzo con un pronóstico de lluvia que no afectó demasiado. Aunque por momentos el sitio parecía un desfile de moda gracias al estilo de la mayoría de los asistentes, lo que predominó en todo momento fue la buena música, eso sí, para clavados. Hay que recordar que el evento se mudó de la ciudad de Monterrey hacia la CDMX y esta es su cuarta emisión aquí, y podemos decir que llegó para quedarse.

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Se le deben reconocer varias cosas al Nrmal, una de ellas es la aglomeración de conceptos musicales de culto de diversos países y géneros en un mismo lugar, sin que por ello se mezclen los sonidos. La división de los tres escenarios (Reverberation, Azul y la carpa roja) permitía que los amantes de cada variedad musical pudieran disfrutar lo que iban a escuchar sin mayor problema y sin interrupciones, ya que todos los actos iban uno después del otro, alternando escenarios.

Además, los organizadores son unos perfeccionistas del tiempo. El único retraso que hubo durante los dos días fue de 15 minutos el domingo a causa de la lluvia, mismo que se mantuvo durante todo el día, sin mayores complicaciones. ¿Los costos? Tanto el boleto como el precio de la comida y cerveza son aceptables si los comparamos con la experiencia que ofrecen. Se ganan una estrellita en la frente gracias a detalles como la presencia de los amigos perrunos, por tratarse de un evento petfriendly, el hecho de que los servicios (foodtrucks y sanitarios) estén muy bien organizados o que tuvieran Coca Cola gratis durante todo el día.

Trementina

Otra bondad del Nrmal es que exalta lo que debería ser la esencia de todos los festivales: el descubrir nueva música. De sobra sabemos que la mejor forma de conocer a una banda o artista es en vivo y esto lo explotan perfectamente los organizadores del evento, así que, si buscas un espacio para encontrar a tu próxima banda favorita, éste es posiblemente el sitio indicado, pues maneja un ambiente relajado (aunque en ocasiones parco) y una buena distribución de sonido.

El Nrmal me recibió con un cartel hecho tiras que colgaba de una plataforma metálica. Al adentrarme entre la multitud pude distinguir el escenario Reverberation y junto a éste el Azul, que ya retumbaba con Pirámides, una de las propuestas nacionales y emergentes esperadas del evento. No decepcionaron, sin embargo, al terminar, fue el turno de Al lover, un Dj estadounidense con demasiada distorsión y una mezcla infinita, con pocas variaciones o matices.

Al Lover

Casi al mismo tiempo, en la capa roja que se encontraba a pocos metros, Fntxy &Yoga Fire, otra propuesta nacional, pero esta vez de trap, se hacía escuchar. Aunque no proponían demasiado en vivo, sí lograron encender a la audiencia y que ésta disfrutara un rato, mientras algunos esperaban el turno de Tomás Urquieta.

FNTXY & YOGA FIRE One

Algo curioso de este concierto es que la gente llega desde temprano para tirarse en el pasto y disfrutar la música incluso con los ojos cerrados. Casi nadie se empuja y ver un mala copa es bastante raro. Es un lugar de encuentros. Era común cruzarse con las bandas mientras comían, tomaban una cerveza, o disfrutaban también de lo que estuviese en el escenario. Algunos sujetos, los menos, pedían una foto. Pose, sonrisa, gracias y seguía cada quien su camino.

FNTXY & YOGA FIRE

Se notaba quiénes iban a ver específicamente a ciertas bandas, pero más de uno se sorprendía con algo totalmente nuevo para sus oídos y se quedaba a escuchar un rato junto a sus amigos, antes de ir por una cerveza fría y acariciar a algún perro en el camino. Reunión y mezcla de géneros para un mismo eje musical. Todo parece caber en este festival, todo menos las inhibiciones.

Fenster blue

Mientras, en el escenario azul, sonaba Fenster, un proyecto totalmente recomendable y sumamente grato para el oído, al menos en vivo. Vaya que supieron hacer del Nrmal un sitio ameno con su vaivén de guitarras, teclado y voces suaves que te invitaban a bailar despacito y mover la cabeza lentamente de un lado a otro.

Enjoying Fenster

Ya caída la tarde y con una puntualidad tan increíble que incluso parecían esperar para no adelantarse en el cartel y programa señalado, llegaba la austriaca Dorit Chrysler con un porte elegantísimo y un theremin como principal instrumento, además de su voz. Eso le bastó para hacer que las personas se agruparan para oír una propuesta que rara vez encuentras, observando cómo parecía hacer magia, alternando un juego dancístico entre sus manos y una voz dulce que diremos, sólo para crear un sonido mental, era similar a Björk. Se trataba de un performance que te llevaba a otro mundo.

Another from Dorit Chrysler

La theremista había dejado el ambiente listo para la presentación que daría pocos segundos después en el escenario vecino la estadounidense Haley Fohr en el proyecto Circuit des Yeux. La profundidad y fortaleza de su voz barítono es sublime en vivo y el acompañamiento musical es preciso. Al cantar parecía demandar una quietud por parte de la audiencia, que sólo rompía el silencio al finalizar cada canción para aplaudir la interpretación de la artista, quien parecía exhalaba sus altibajos emocionales al cantar con una tesitura elevada y armonía con el resto de los instrumentos. Así llegaba el Nrmal al ocaso de ese primer día, entre las vibraciones nostálgicas de Circuit des Yeux y los vestigios de una tarde tranquila.

another circuit des yeux

El ambiente era opuesto si te acercabas a la carpa roja, que retumbaba gracias al techno latino de Aye Aye. En punto de las siete de la tarde, el chileno colocó a su diabólico conejo y dio por inaugurada la noche con los beats de Wila Wila que te hacían sentir parte de una invocación o ritual.

Aye Aye

La noche también trajo consigo el viaje, musicalmente hablando, claro. Holy Wave puso el tinte psych y noise con leves distorsiones en los coros y la tranquilidad de un sonido que pasó a hacerse un tanto más pop pero lleno de sintetizadores y un beat más bailable con la llegada de Porches al escenario Azul.

One from Holy Wave

El previo al climax de la noche vino con Moon Duo y la noche explotó entre luces estrambóticas y el groove que te llevaba a un trance medio onírico cerrando por ese día el escenario Reverberation.

Con un intermedio de 15 minutos después de Oly, llevabas a tiempo para ver en la carpa roja a Tasha The Amazon, quien la rompió en el escenario. Esta mujer prometía un buen show y lo cumplió. Abriendo con Picasso Leaning, demostró totalmente que los canadienses también saben de Trap y no le tienen miedo al escenario. “Faces faces I can’t see straight” cantaba Tasha y todos brincaban o se movían al ritmo del beat durante poco más de media hora para dar paso al plato principal de la noche: The Brian Jonestown Massacre.

Échenle un ojo a las fotos que Oscar Morales tomó con amor para ustedes:

Piramides 

All Lover

FNTXY and Yoga Fire

Tomás Urquieta

Running

Running Nrmal (36)Running Nrmal (41)

Aye Aye

Holy Wave 

Jesse Baez

Oly

Moon Duo

Tasha The Amazon

Tasha The Amazon (15)Tasha The Amazon (13)Tasha The Amazon (3)

Porches

The Brian Jonestown Massacre

 

 

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