Crónica de un simple mortal que fue a ver a Fobia
Musica Ruido Vivo

Crónica de un simple mortal que fue a ver a Fobia

La banda de rock-pop mexicana se presentó el 21 de septiembre en el Palacio de los Deportes para hacer vibrar a todos con su PASTEL.

1987 es el año que vio nacer a Fobia, el grupo que salvó a cada uno de sus miembros de acabar como dentistas, abogados, administradores o alguna otra ocupación aburrida. La banda que para aquel entonces desentonaba para muchos, pero que se encargaría de importar sonidos de bandas como The Cure, Roxy Music o The Police para mexicanizar y recrearlos a su manera, porque nada de lo que estaba pasando les gustaba en esos momentos.

30 años después de su primera tocada en Xotepingo, a mí me tocaba presenciar al quinteto por primera vez en solitario (ellos solitos en un Palacio de los Deportes y yo a la banda nada más, pues sólo había tenido oportunidad de verlos en diversos festivales).

Tras situaciones diversas yo iba tarde. Corría como nunca y por mi mente sólo pasaba la idea de que comenzarían a tocar sin que pudiera ver el inicio del show. Las estaciones de metro ahora parecían eternas  y la detención de mí convoy naranja sólo causaba más pensamientos de histeria.

Sorprendentemente llegué a tiempo y se presentó la oportunidad de descansar por unos minutos mientras limpiaba el sudor que corría por mi frente. Mientras tanto, de fondo sonaba «Under pressure» melodía que sería la antesala de lo que estaba por suceder, porque cuando sonó el último verso el domo de cobre quedó sumido en oscuridad.

Gritos por doquier de personas eufóricas que clamaban porque Fobia saliera a escena. Para esta fiesta iban saliendo al escenario los festejados vestidos de pipa y guante Leonardo, Paco, Iñaki, Cha! y Jay que comenzaron a deleitarnos con «El diablo», seguida de «Dos Corazones» y un setlist en el que no quiero ahondar:

Crónica de un simple mortal que fue a ver a Fobia

Recorriendo desde su material homónimo hasta el salvaje Rosa Venus, por poco más de dos horas el hecho de tener a Fobia sobre el escenario era irreal, se le veía bastante bien a cada uno de sus integrantes gozando desde su trinchera la fiesta de cumpleaños que abrazaba a esta celebración de llegada al tercer piso.

Leonardo de Lozanne dominaba de manera TOTAL el escenario y, como si fuera vino el tiempo, le sienta cada vez mejor, pues parece no envejecer. El conserva todavía una voz de tonos aterciopelados que remite a las tonalidades con las que conoceríamos a Fobia disfrutaba cantando toda clase de éxitos

Paco Huidobro no se importaba de lo que estaba pasando, era el show de Fobia y tocaba porque podía y porque quería. Sin importar lo que estuviera aconteciendo él se dedicó a dar cátedra de su instrumento, inclusive para ciertas canciones de alargados puentes sonoros que terminaban por ser un pequeño jamming de la banda, que se permitió el lujo de hacer una locura de solos de guitarra llenos de reverbs y efectos de slide.

Iñaki se encargó de ponerle frosting al pastel con sus colores lisérgicos que venían en tonalidades pastel y neon 80’s. A través de sus teclados, cuyas teclas acabarían aporreadas, se formaban sonidos de cuerdas diversas, espaciales y también de distintos vientos que acabarían por generar una atmósfera única para cada canción.

Cha! aparentemente tenía en sus manos un bajo, sin embargo, él le hacía sentir como una demoledora. El ritmo aquí nunca faltó y, además de ser el comisionado de evitar que esta fiesta se detuviera, se le pudo apreciar en el aspecto gráfico a pesar de no tener una súper producción. Mientras iba transcurriendo el concierto se iban desplegando tras del grupo mantas con ilustraciones de Fobia, que irían cayendo de manera constante a lo largo del show.

Por último, se veía en escena a Jay de la Cueva quien actuaba como un híbrido entre un metrónomo y Animal de los muppets, por que cada tambor golpeado resultaba en una inyección de energía a cada composición. Casi para finalizar el concierto se pasó también para la guitarra acústica, demostrando que los años de experiencia le han convertido en un músico hecho y derecho.

El domo de cobre estaba casi abarrotado, a pesar de que OCESA vendía el concierto como un Sold Out tuve la oportunidad de voltear hacia arriba y algunas filas de la sección E se veían muy pelonas, o podría ser que todos estaban de pie para tratar de ver a la agrupación lo más cerca posible.

Los asistentes formábamos una masa de personas de edades varias, en el lugar convivíamos personas de diversas épocas. Entre la masa se podía encontrar al tío chavorruco que conocía el catálogo de Pe a Pa, a los Godinez que pudieron comprar boletos y mortales recién entrados en los 20’s como yo que a pesar de no ser Fan From Hell, disfrutaba cada canción que la agrupación aventaría al público como un cumpleañero estrellado en un pastel.

Hoy tengo miedo. Cerraba la velada y al sonar el último acorde yo emprendía el regreso a casa porque la limousine en la que llegué a media noche valdría calabaza. Para mí el 21/09/2018 marcaba una fecha histórica: pude comprender por qué Fobia se había consagrado como leyenda de la música nacional. Fobia es una casa que cobija a Leonardo, Paco, Iñaki, Cha! y Jay, un lugar que abría sus puertas a quien se dejara abrazar mientras la agrupación siga tocando por el gusto de estar vivos.

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