Ruido Vivo

PUNK FLOYD

“¿Se atreverá a decirlo?”, “¿Lo censurarán?”, “No creo que se lo permitan”. “Mis respetos si lleva toda la producción.” Roger Waters en el Zócalo fue el tema de la semana por todos lados.

La oportunidad que el señor de cabellera blanca tenía de volver histórico o no este concierto estaba anotada en una página. Significaba prácticamente lo que muchos mexicanos hemos querido gritar hasta desgarrarnos la garganta frente al Zócalo. En lugar de eso, tenemos sólo un “¡Viva México, cabrones!” cada año para calmar las ‘aguas’.

Este momento se presentaría hasta antes del encore, según lo que vi en la primera de tres fechas que dio en México. Si empezaba a sonar en el encore“Comfortably Numb” y Waters no había desdoblado la hoja que guardaba nuestras quejas, habrá sido sólo un muy buen concierto. Quizás sería de todas formas el mejor show musico-visual que se ha visto con la Catedralde fondo.

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El recorrido incluía cuatro importantes paradas: “The Dark Side of the Moon, “Wish You Were Here”, “Animals,  y “The Wall” (Aunque también hubo tres selecciones de los discos “Meddle” y “A Saucerful of Secrets”).

En la primera de ellas pudimos escuchar en casi estricto orden, como debe ser, seis de las primeras siete canciones del disco más vendido de Pink Floyd: relojes fundiéndose en la guitarra de Dave Kilminster durante el solo de “Time”; “The Great Gig in the Sky” haciéndome dudar de si me gustaban más las coristas o su voz; el riff de bajo medio funky de“Money” hecho en un compás de 7/4, uno de los más conocidos en el rock; los remates de batería de “Us and Them” que me transportaron en primera clase de la tranquilidad al éxtasis. Sin embargo, nada de protestas.

La segunda parada llegó junto con “Shine On You Crazy Diamond”, 811 segundos de exquisito blues ácido; seguido de “Welcome to the Machine” y“Have a Cigar”, perspectivas del inglés sobre la industria musical resumidas en un: “Está bien, nosotros te decimos qué soñar.” Y luego vendría una canción malinterpretada por mucha gente: “Wish You Were Here”. A mí también me hubiera gustado que estuvieras ahí tocando para nosotros, éramos más de 100 mil personas. Yo seguía esperando algún gesto de inconformidad con la situación actual en México.

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En el tercer segmento, una alarma nos alertó que la pantalla que cruzaba, y rebasaba, de lado a lado el escenario se convertiría en la recreación de la fábrica Battersea Power Station de Londres. Y comenzó la locura: “Pigs on the Wing”, el cerdito Algie flotando sobre el lado izquierdo del escenario,“Dogs” y  sonidos cuadrafónicos de ladridos. Se acercaba el primer momento de la verdad y Donald Trump fue ridiculizado con maquillaje, senos, un pene diminuto, en traje de baño para mujer y dentro del cuerpo de un puerco. Sonó “Pigs (Three Different Ones)” y una serie de frases del candidato republicano traducidas aparecieron en pantalla y terminaron con un conciso: “TRUMP ERES UN PENDEJO.” Bien. Lo malo estuvo que el cerdo lleno de mensajes como “NOS FALTAN 43” o “FUE EL ESTADO” no voló igual que en las dos anteriores fechas y terminó siendo jalado por la gente de hasta adelante. El querer tener un recuerdo físico del concierto arruinó uno de los mensajes más importantes de la noche. Pero la vida sigue.

La parte final llegó. Era el turno de mi disco favorito por toda la historia lírica y musical de la vida de un joven llamado Pink, que en realidad es él mismo. The Wall was in da house. Hace 26 años, Roger tocó el disco completo a ocho meses de la caída del Muro de Berlín. Hoy con madrazos como“Another Brick in the Wall” y “Run Like Hell” tenía la oportunidad de pasar de nuevo a la historia de sucesos políticos en la música. “Mother” el momento escogido: “Madre, ¿debo confiar en el gobierno?”. Por supuesto que no, digo yo y miles de personas más a la redonda que también responden con chiflidos y mentadas de madre cuando en un fade in se lee:“RENUNCIA… YA”. Bien. Pensé que no se atrevería. Pero aún falta.

Se chingó una potente “Run Like Hell” y regresó con “Brain Damage” para terminar con lo que empezó. Entonces, una pirámide de lásers apareció recreando la famosa portada del Dark Side of the Moon. Una gran idea para terminar “Eclipse” y escuchar por fin el crujido del pedazo de papel desdoblándose y un suspiro de nerviosismo antes de decir: “Señor Presidente, los ojos del mundo lo están observando”.

Después de todo esto, ¿quién dice que Roger Waters no es punk?

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Fotos: Twitter y Cuartoscuro

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