Los álbumes más decepcionantes de 2018
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Los álbumes más decepcionantes de 2018

Hubo cosas de las que esperábamos mucho y que no nos dejaron nada, por lo que tenemos quejas y muchas contra ciertos proyectos

Hubo cosas de las que esperábamos mucho y que no nos dejaron nada, por lo que tenemos quejas y muchas contra ciertos proyectos

Este año nos dejó grandes cosas, pero también hubo sabores amargos en nuestros corazones, porque hubo cosas de las que esperábamos mucho y terminaron siendo… bueno, nada de lo que esperábamos.

Ruido del Año: los mejores álbumes de 2018

Por ello, y sin un orden particular, les dejamos las cosas que nos decepcionaron este año.

Tranquility Base Hotel + Casino – Arctic Monkeys

La banda llegó con una etiqueta casi de «leyenda» gracias a la popularidad que tiene entre los nuevos públicos, a los que se supo adecuar con AM, dejando de lado el camino preciso que tenía Arctic Monkeys desde su nacimiento.

Las nuevas ideas de Alex Turner derivaron en un álbum compuesto a través de piano, pero con la cabeza en la guitarra. El resultado es pastoso, con poca inventiva y sentido. Fue muy pretencioso, apuntó muy alto… pero no lo logró. No dudamos de su popularidad ni de su éxito, pero es claro que Alex Turner no es un compositor de piano por el momento.

Marauder – Interpol

Llevamos esperando mucho de Interpol desde su debut. Han lanzado álbumes cumplidores, que más bien se detienen en una fórmula ya probada que no deja nunca nada nuevo. Marauder no es un mal álbum, pero sí es decepcionante porque tras El Pintor llegamos a pensar que Interpol estaba en camino de hacer mejores cosas que otra vez una reedición de Turn On The Bright Lights.

Esperamos mucho de Paul Banks y sus balas de plata, pero por ahora siguen siendo solo promesas de algo que solo no llega. Parece haber intención de ir más al frente, pero nunca se concreta.

sweetener – Ariana Grande

Hubo un extraño fenómeno en Ariana Grande. Desde el lanzamiento de Yours Truly, la cantante ha explorado su voz en diferentes formas de entender el R&B, que han pasado casi siempre por lo que el pop tenga para ofrecer en ese momento.

Sin embargo, sweetener olvidó lo que hace grandiosa a Ariana y se decantó por un estilo mucho más pop, combinado con trap genérico y electrónica que podrías escuchar en el EDC (no importa a qué hora, porque todo suena igual).

Greta Van Fleet – Greta Van Fleet

De Greta Van Fleet no esperábamos mucho, solo una cosa: confirmar si eran solo una banda de tributo que no toca covers, o si darían el paso a ser realmente una banda única y original, con todo el potencial que tienen detrás de sus instrumentos.

El problema con Greta Van Fleet: los peligros de la nostalgia

Desafortunadamente fue lo primero: son una banda que tira al pasado, desde el pasado y no solo en una razón nostálgica y de inspiración, sino como, realmente, un plagio burdo y grotesco del sonido, estilo, imagen, recursos y símbolos de una banda en específico.

Man Of The Woods – Justin Timberlake

Justin siempre será una leyenda, pero está convirtiéndose en eso a pesar de seguir activo. Después de cinco años de ausencia, lanzó Man Of The Woods, un trabajo que brilla por su falta de carácter e identidad.

Contiene la fórmula clásica de Justin y algunos tracks interesantes, pero fuera de dos o tres casos específicos, todo suena como un disco cualquiera de un cantante cualquiera, cuando estamos hablando de JT, uno de los íconos masculinos más grandes del pop contemporáneo.

Simulation Theory – Muse

Algún día (porque sí pasó) se creyó que Muse era el nuevo Radiohead. No solo porque Matt Bellamy canta bastante parecido a Thom Yorke, sino porque llevaban una carga imaginativa que parecía imitar el trabajo experimental de la otra banda inglesa.

Sin embargo, con el tiempo Muse ha demostrado que solo tienen mucha imaginación, pero que eso no sirve de nada sin el talento necesario para hacer música que se sostenga de principio a fin, no que solo sean ideas flotando entre canciones genéricas.

Actualisaton – The Lucid Dream

Hicieron un experimento tratando de mezclar su música con sonidos electrónicos, más tirados a la música trance o una onda muy rave de los noventas, que se aleja de lo que hemos escuchado antes.

Celebraremos siempre la intención de querer modificar su música y moverla hacia donde mejor les parezca, pero todo Actualisaton parece forzado y sin estructura. Es un mal resultado después del disco que sacaron en el 2016 que sí logró hacer un trabajo completo y bien amalgamado.

YE – Kanye West

Nunca podremos negar que la música es sumamente política, sobre todo si te manejas en una escena tan confrontativa como la que integra Kanye. Su cercanía a grupos supremacistas nos hacen pensar en que todo lo que ha cantado contra la discriminación y el racismo es una fachada.

Así mismo, justificar actos deplorables, como el acoso selectivo, la difamación y la incitación a la violencia a través del discurso de odio (hola, Donald Trump), no pueden justificarse a través de trastornos mentales.

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