Conociendo a Syd Barrett: El diamante loco de la música
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La vida de Syd Barrett: El diamante loco de la música

Esta es la trágica historia de Syd Barrett: un genio, un poeta, un compositor, un pintor, un visionario y un diamante loco que siempre brillará

Un 6 de enero de 1946 nació Syd Barrett, el primer líder y vocalista de la legendaria banda Pink Floyd

Era 1967, una figura joven, esbelta, con un cabello largo y rizado, de mirada profunda y un hermoso rostro, caminaba por las calles frías de Inglaterra, era Syd Barrett o “El diamante loco” que iniciaba una odisea psicodélica para encontrarse a sí mismo.

Pero no estaba solo, sus amigos veinteañeros también lo acompañaban en su aventura interestelar, Roger Waters, Rick Wright, Nick Mason y David Gilmour, complementaban la ecuación y juntos formaron Pink Floyd.

Conociendo a Syd Barrett: El diamante loco de la música
Syd Barrett «El diamante loco» (Foto: Imer)

Y aunque David Gilmour no se uniría al proyecto desde el principio, él fue quien enseñó a tocar la guitarra a Syd Barrett, pero la realidad es que Barrett nunca se convirtió en el guitarrista más virtuoso.

Lo que Syd Barrett tenía de sobra era una creatividad y una brillantez que va más allá de la comprensión humana y con eso logró convertir a Pink Floyd en todo un fenómeno mundial. No necesitaba más.

“Aprendimos mucho juntos. Fuimos amigos primero. Luego tomamos unas guitarras. Yo ya estaba tocando profesionalmente en algunos grupos antes que Syd. Así que, técnicamente hablando, era mejor que Syd cuando estábamos en la universidad. Nos sentábamos a aprender canciones de los Beatles, de los Rolling Stones, de R&B y de blues. Escuchábamos la misma música y nuestras influencias eran las mismas. Siempre pensé que yo era mejor guitarrista, pero él era muy inteligente, muy listo, un artista en todos los sentidos de la palabra. Daba miedo su talento con las palabras, con la lírica. Todo le salía natural.” David Gilmour.

El surgimiento de una leyenda

Desde pequeño, Syd Barrett demostró un raro interés por la pintura, la literatura y la música. Siempre fue la imagen fiel de un artista bohemio, inquieto, guapo y rebelde.

Junto a sus amigos, tuvo la inquietud de explorar los límites de su propia mente y esto lo llevó a probar el LSD por primera vez en el año de 1965, justo cuando se encontraba el auge de la cultura hippie y cuando comenzaba a surgir el arte psicodélico.

Lo cierto, es que el LSD cambió para siempre la vida y la percepción de Syd Barrett. Por un lado, aumentó su creatividad y su capacidad de improvisación, lo que le ayudó a crear el sonido tan espectacular y característico de Pink Floyd.

Conociendo a Syd Barrett: El diamante loco de la música

Pero también le trajo consecuencias negativas, que terminaron por explotar en el cerebro de un Syd Barrett que desafortunadamente siempre tuvo una sensibilidad y un desequilibrio mental.

En aquellos años, aún no se sabían las consecuencias a la salud mental que podría traer consigo el abuso de la Dietilamida de Ácido Lisérgico (LSD), pero Syd Barrett pronto las conocería.

“Habiendo dejado la escuela y platicando con Syd, surgió en el horizonte el espectro del LSD. En ese tiempo, toda la gente en Cambridge empezó a moverse a Londres. Habíamos leído sobre las experiencias con LSD con gran emoción. Syd y yo estábamos en plenas conversaciones sobre los valores del LSD. Cuando el LSD llegó a Cambridge, era imperativo consumir ácido, quisieras o no. Las dosis eran fuertes. Timothy Leary y sus seguidores nos hicieron creer que 500 microgramos era una dosis promedio cuando 250 o menos eran totalmente adecuados. Con 500 microgramos, surge una irresistible y poderosa compulsión para soltar el ego y meterte hasta el fondo de tu inconsciente en un mundo de alucinaciones.” David Gale, amigo de Syd Barrett.

Pink Floyd

En 1965, Syd Barrett, Roger Waters, Rick Wright y Nick Mason formaron Pink Floyd y pronto este cuarteto bizarro comenzó a tocar en pequeños bares de Inglaterra donde se ganó un lugar entre las bandas de la escena underground.

Pink Floyd comenzó a destacar y a llamar la atención de los jóvenes, debido a la inclusión de luces y animaciones visuales en sus presentaciones, las cuales complementaban a la perfección cada una de las canciones de la banda.  

Y tan solo dos años después, Pink Floyd firmó un contrato con EMI e inició el proceso creativo para lanzar su primer álbum de estudio, el cual fue titulado The Piper at the Gates of Dawn, publicado un 5 de agosto de 1967.

Conociendo a Syd Barrett: El diamante loco de la música
Alineación original de Pink Floyd (Foto: Rockthebestmusic)

Sin saberlo, Syd Barrett había compuesto uno de los pilares del rock psicodélico y experimental. Con un temática completamente innovadora, hablando del espacio, de gnomos, hadas y un sinfín de cosas fantasiosas que solo salen de la mente de un genio desquiciado.  

“Nosotros tocábamos canciones de otra gente, blues mayormente, y una que otra canción pop, pero después Syd comenzó a escribir canciones. Por ese tiempo Syd siempre estaba con sus ojos brillantes y lleno de entusiasmo. Tenía una capacidad enorme para la vida y sus pinturas eran geniales, porque pintaba mucho en esa época. También era muy innovador y absorbía ideas musicales de mucha gente. En ese sentido, era un copión genial; escuchaba el pop americano más avant garde y cosas como los Doors. Sus asociaciones musicales eran muy extrañas y se volvieron más bizarras con el paso del tiempo. Era una estrella, un hombre atractivo en casi todos los sentidos”. Roger Waters, bajista de Pink Floyd.

El colapso de el diamante loco

El álbum llevó a Pink Floyd a la fama en su natal Inglaterra, fama que quizá Syd Barrett no buscaba y no deseaba en esos momentos, pues se encontraba en una etapa de autodescubrimiento que terminaría con su colapso mental.

 

Para esos años, Syd Barrett ya abusaba del LSD y su conducta cada vez se volvía más errática y bizarra lo que comenzó a cobrarle factura a Pink Floyd, pues tenían que lidiar con las excentricidades de su líder.

Una noche de 1967, Syd Barrett desapareció durante cinco días, en los que nadie sabe qué fue exactamente lo que sucedió con él, pero este fue el punto de quiebre en la vida de Barrett.

La triste realidad es que ya nunca regresó de aquel viaje, perdió su mente, su alma y su esencia en alguna de esas calles frías y oscuras de Inglaterra. Estaba en estado catatónico y entregado a la locura.

Syd Barrett pasó de ser el diamante más hermoso a ser una piedra más en el camino, por lo que el resto de la banda decidió llamar a David Gilmour, para comenzar a suplir en la guitarra a Barrett, al menos en las presentaciones en vivo.

La idea inicial, era mantener a Syd Barrett en la banda y que siguiera aportando en el proceso creativo de Pink Floyd, aunque solo apareciera de vez en cuando en los conciertos.

Pero como era de esperarse, esta idea no funcionó y sus cuatro amigos de la adolescencia tuvieron que relegar a Syd Barrett de la banda que él mismo había creado y llevado a la fama.

Con la canción “Jugband Blues” del álbum A Saucerful Of Secrets (1968),Syd Barrett se despidió para siempre de Pink Floyd y se alejó por un par de años de la música.

“Yo no sabía que iba a reemplazar a Syd. Se hablaba de que eventualmente él se iba a quedar en casa para dedicarse a escribir y ser un personaje como Brian Wilson y nosotros continuaríamos usando su material, pero esa idea fue descartada rápidamente porque Syd no estaba actuando para nada en el escenario. Fue una tragedia, porque ninguno de nosotros sabía nada de la esquizofrenia o sobre ninguna clase de enfermedad mental en ese momento. Al final, fueron cinco los conciertos donde los cinco tocamos juntos hasta que al final dejamos de ir a buscarlo. Estoy seguro de que todos sentíamos una especie de culpa, y la sentimos durante mucho tiempo después que Syd se alejó para no volver nunca más al grupo”. David Gilmour.

Después de Pink Floyd

La separación de Syd Barrett de Pink Floyd lo afectó considerablemente y lo acercó a otro tipo de drogas como el mandrax, un medicamento hipnótico muy potente. Y esto aceleró aún más su declive mental.

A pesar de ello, Syd Barrett intentó en 1970 proyectar su carrera como solista, pero ya le era imposible tocar la misma canción dos veces seguidas y esto hacía que el proceso de grabación se volviera largo y muy tedioso.

Aún así, logró publicar dos discos de estudio, donde Roger Waters y David Gilmour fungieron como productores. Los álbumes cosecharon un éxito discreto en aquella época, sin embargo, dichos cortes musicales son piezas de culto en la actualidad, así como todo lo que realizó Syd Barrett en su corta carrera.

“Durante la grabación de ese disco yo iba a buscar a Syd a su casa. y lo sentábamos frente a un micrófono y tratábamos de que hiciera algo. Recuerdo que tenía las canciones anotadas en un papel, tenía las palabras de algunas de ellas, pero no todas, y él no hacía la misma canción dos veces. Tomaba una y hacía una versión. Tomaba otra y le cambiaba el ritmo, o las palabras también cambiaban. Obviamente eso hacía imposible que los músicos las ensayaran y menos que las pudieran tocar juntos. Hacer que los músicos tocaran algo tan libre era casi imposible, aunque alcanzamos a hacer algunas cosas. El problema es que Syd estaba consumiendo mucho mandrax por aquella época”. David Gilmour.

Después de fracasar en su regreso, Syd Barrett decidió abandonar la música y alejarse de los reflectores para siempre, incluso se alejó de sus viejos amigos hasta el año 1975.

Wish You Were Here

Cuenta la leyenda que una tarde de 1975 una figura maníaca, completamente calva, sin cejas ni pestañas y con un evidente sobrepeso, se presentó en los estudios Abbey Road, donde Pink Floyd se encontraba grabando el disco Wish You Were Here.

Era Syd Barrett, que había perdido toda su cordura y su belleza,  Roger Waters y Rick Wright, echaron a llorar en el momento en el que lo reconocieron y decidieron mostrarle el avance de “Shine On You Crazy Diamond”, que casualmente va dedicada para Syd.

De dicho encuentro quedó una fotografía impactante, donde además se pueden apreciar las consecuencias negativas que trae consigo el abuso de las drogas. Fácilmente puede ser combustible para pesadillas.

“Nos costó mucho tiempo reconocerlo. No tuve idea de quien era durante un buen rato y  tampoco lo sabían los otros. Se había afeitado todo y verlo así nos sumió a todos en una gran tristeza. (Ese momento aparecería después en la película ‘The wall’, cuando el personaje de Pink se afeita las cejas en un baño). Después de verlo esa vez en el estudio, vi otra vez a Syd haciendo las compras en Harrods. Tenía su bolsa marrón y estaba comprando dulces, que le gustaban mucho. No quise acercarme para no molestarlo y no creo que me haya visto. Fue la última vez que lo vi. Por esa época Syd vivía en una suite en el Hotel Hilton. Gastó mucho de su dinero en eso y eventualmente se mudó a otro lugar”. Roger Waters.
Conociendo a Syd Barrett: El diamante loco de la música
Syd Barrett aparecio completamente calvo y con sobrepeso en los estudios Abbey Road (Foto: Mix)

La sombra de Syd Barrett siempre estuvo presente en cada uno de los miembros de Pink Floyd y dicho encuentro hizo que la sombra se volviera más densa y pesada para sus cuatro amigos.

Poco después del encuentro Roger, David, Rick y Nick decidieron apoyar económicamente y de por vida a Syd Barrett, sin embargo, siempre se mantuvieron alejados de él.

Nunca se supo qué enfermedad mental desarrollo Syd Barrett, quizá fue esquizofrenia, psicosis o un trastorno bipolar muy mal tratado e intensificado por su consumo constante de drogas.

Syd Barrett falleció un 7 de julio del 2006, debido a un cáncer de páncreas. Aunque la cruel realidad es que Syd ya había muerto desde hace décadas, no de manera física, pero sí de forma mental y espiritual.

Lo que nunca morirá es su legado musical, que aunque fue muy efímero, fue suficiente para marcarnos de por vida. Artistas de la talla de David Bowie y Paul McCartney, han declarado que su música se ha visto influenciada por Syd Barrett.

Para mí, Syd Barrett es un halo de luz en la oscuridad, su música lleno de colores mi vida y cambió mi manera de sentir y percibir el arte musical, apuesto que no soy el único que siento eso al escuchar cantar a Barrett.

Pionero, visionario, pintor, poeta, compositor y loco delirante. Siempre seguirás brillando, siempre serás el diamante loco.

2 comments on “La vida de Syd Barrett: El diamante loco de la música

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