#Reseña Leaving Neverland: Una vida lacerada
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#Reseña ‘Leaving Neverland’: Una vida lacerada

El controversial documental de HBO estrenado en Sundance, Leaving Neverland, evidencia a Michael Jackson como un depredador consiente del abuso a los niños

Este documental muestra que los testigos no hablan por dinero, hablan porque necesitan dar a conocer lo que vivieron con Michael Jackson

Los días 3 y 4 de marzo HBO sacó al aire Laving Neverland, el esperado documental que revela los abusos por parte de Michael Jackson a Wade Robson, James Safechuck y sus respectivas familias, una historia perturbadora que conforme avanza se torna más incómoda.

En la década de los 80 dos niños conocieron al Rey del pop: James (estadounidense) y Wade (australiano), con diez años de edad y con una idea de Michael totalmente distinta a lo que éste tenía planeado para ellos. Ambos son arrastrados junto con su familia a una vertiginosa realidad donde su inocencia y su infancia son arrebatadas de tajo por los abusos de Jackson, que también les dejaron secuelas para el resto de su vida.

#Reseña Leaving Neverland: Una vida lacerada
Dan Reed, Wade Robson y James Safechuck (Foto: Los Angeles Times)

Dirigido por Dan Reed, con una duración de cuatro horas y dividido en dos partes, Leaving Neverland es un documento histórico que saca a la luz lo que se había evidenciado pero disfrazado por el mismo medio: Michael Jackson abusó sexualmente de menores de edad en repetidas ocasiones.

La primera parte muestra las formas de acercamiento del Rey del pop a las familias, los medios para conseguir hacerse de sus presas, su infiltración con cada miembro cercano a las víctimas y el modo de operar para abusar de ellos en primeras y posteriores ocasiones.

La segunda parte refleja la compleja relación que las víctimas tenían con su atacante, quienes años después seguían envueltos en una relación tortuosa que beneficiaba a Michael Jackson, ya expuesto como depredador sexual de menores.

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(Foto: Quartz)

Si bien el ritmo del Leaving Neverland en momentos se vuelve cansado jamás es tedioso, no deja de abordar a los entrevistados tocando puntos clave para desarrollar la historia y entenderla no solo del lado de las víctimas directas, sino de aquellas otras víctimas que recibieron el impacto de manera indirecta: padres, abuelos y hermanos.

Los testimonios y la forma en que se presentan no buscan generar en el espectador este sentimiento impresionista donde las emociones son lo que arrastra a empatizar con James o Wade; las declaraciones son contadas sin buscar las lágrimas de los participantes que cuentan la forma en cómo vivieron esa desafortunada fase de su vida al lado de Michael.

Esto quizá es lo que haga más repelente el documental, más incómodo, la forma de describir cómo esta figura pública, inalcanzable, irreal para las familias, se internó en sus vidas, plantándose de lleno y manipulando a los miembros para poder hacerse de lo que quería con cada uno de los niños.

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(Foto: Micropsia)

La sonorización del documental es la apropiada para el tipo de material que estamos presenciando, ya que no abusa de tonalidades tristes o en escalas menores que nos pongan en un estado de desánimo.

Cada melodía acompaña las imágenes de forma adecuada y casi podríamos decir que es imperceptible, porque lo importante del documental es contar la historia de estos testigos.

Para el espectador puede resultar hasta escalofriante escuchar lo detallada de la descripción que dan ambos adultos de los abusos por parte del cantante. Sus descripciones son estremecedoras y no por la forma en cómo la cuentan, porque no son excesivos ni invitan al morbo, sino por las acciones del cantante, por las maniobras que empleó para cautivar a las familias y a los mismo niños quienes veían en Michael a alguien muy cercano, un amigo, un miembro más de la familia.

Los testimonios llegan a niveles increíbles de violencia y forma de pensar de Jackson, que manipulando a los niños consiguió silenciarlos de distintas formas: chantajes, culpabilidad, enamoramientos ficticios, regalos e incluso actos simbólicos tan grandes como escenificar una boda con uno de ellos.

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(Foto: Vox)

La serie de eventos que se desencadenan son atroces para todos quienes al interior de sus familias tiene que lidiar con separaciones, divorcios, sacrificios para vivir donde él quería e incluso un trágico suceso al padre de uno de los niños. Posteriormente, vidas condenadas al recuerdo de ese personaje por el sentimiento de cariño que él les había provocado. No piensas que los testigos decidan hablar porque necesiten dinero o porque quieran atención, sino porque necesitan decirlo.

Para apreciar el documental tiene que ser visto en dos partes con diferencia de tiempo, porque los testimonios son agotadores. Las líneas de tiempo no son confusas y fácilmente sitúan al espectador en los escenarios y tiempos correctos, pero por esta cualidad es que la segunda parte, de ser vista inmediatamente seguida a la primera parte, causa sopor.

Finalmente, Leaving Neverland nos deja con una postura muy clara ante la figura de Michael Jackson, ante un equipo que estaba al tanto de sus actos y se hacía de la vista gorda, pero principalmente ante la evidencia de un mundo del espectáculo que, junto con otros casos muy sonados en los últimos años, se muestra como un espacio de monstruosidades perpetuadas por gente idealizada.

Por: David L. Espinosa

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